viernes, 6 de noviembre de 2026

Héctor Matagatos: La Vida de un Hombre de trayectoria y generosidad

Por: Bernardo Zinguer
Abejales es un pueblo especial, donde las historias de vida se entrelazan con los nombres y apodos que la comunidad otorga con cariño. Entre los hombres que dejaron su legado en esta tierra, destaca la figura de Héctor Zambrano, conocido en el pueblo como "Matagatos", un hombre cuya vida está marcada por la dedicación al servicio público, la perseverancia en sus negocios y la generosidad inquebrantable hacia su comunidad. Un Comienzo Humilde Héctor Zambrano vio la luz por primera vez el 5 de diciembre de 1930, en la tranquila Aldea La Florida del municipio Cárdenas. Su infancia transcurrió en esas montañas, pero cuando tenía apenas 10 años, su madre decidió trasladarse a la población de Táriba en busca de mejores oportunidades laborales. Fue allí donde Héctor viviría su adolescencia y juventud. A los 22 años, ingresó al Ministerio de Sanidad, marcando así el inicio de una nueva etapa en su vida como joven adulto. El Origen del Apodo "Matagatos" Fue durante esta época que Héctor obtuvo el apodo que lo acompañaría de por vida. Debido a su compromiso con su trabajo, le asignaron el rol de jefe de cuadrilla de rociadores para las zonas de Táchira, Barinas y Apure. Este trabajo lo llevó a recorrer poblaciones desde El Piñal hasta Puerto Nuevo, San Antonio de Caparo, Abejales, Punta de Piedra, Guacas, El Cantón, entre muchas otras, donde luchó incansablemente contra la malaria en lo más profundo de la región. Mientras trabajaba en plena epidemia de fiebre amarilla en El Piñal y sus alrededores, los pobladores comenzaron a referirse a él como "el señor que mata a los gatos". Al parecer, una de las consecuencias del poderoso veneno que, paradójicamente, salvó muchas vidas, fue suspendido debido a su dañino efecto residual. Su Vida Familiar Dado que su trabajo se centró en las poblaciones del pie de monte andino, Héctor y su pareja, Ana Victoria Bolívar, nativa de Santa Ana y nacida el 23 de diciembre de 1940, decidieron establecer su residencia en Abejales en 1959. Inicialmente, vivieron en una casa alquilada en la carrera uno, propiedad de la señora Rosa, lugar que posteriormente albergaría el Hotel Sonia del señor Julio Méndez. En 1964, fueron seleccionados para recibir su primera vivienda propia, una casa rural ubicada en la carrera 3 con Calle 5 y 6, cerca de la escuela Francisco de Mora. En este hogar, Ana Victoria desempeñaba el papel de ama de casa y costurera. De su unión nacieron sus hijos: Óscar Alí, Rosaura, Henry Nelson, Héctor Wilfrido, Marisela, Jorge Eliezer y Carlos Wilmar, asimismo pudo disfrutar en vida 10 nietos y 3 bisnietos. La Fuente de Soda y Restaurante Matagatos Con el deseo de establecer un negocio propio y llevar una vida menos agitada, Héctor y su esposa Ana Victoria Bolívar comenzaron a ahorrar para abrir su restaurante. En 1968, Héctor tomó la decisión de renunciar a su cargo en el Ministerio de Sanidad y se dedicó por completo a su nuevo proyecto. Adquirieron un terreno estratégico al lado de la iglesia, donde construyeron su hogar y el local que se convertiría en el sitio preferido de propios y extraños. A la hora de elegir el nombre, Héctor no dudó en utilizar ese peculiar apodo que se había convertido en su sello distintivo. Así nació en el año 1970 la "Fuente de Soda y Restaurante Matagatos", uno de sus negocios más recordados. La Familia Zambrano Bolívar y su Vínculo con la Iglesia Este emprendimiento coincidió con la llegada de los padres irlandeses del Sagrado Corazón de Jesús para atender la parroquia San Miguel Arcángel. La familia Zambrano Bolívar se convirtió en un apoyo inquebrantable para estos sacerdotes, ofreciéndoles alimento y hospedaje cuando lo necesitaban. Varios sacerdotes, tanto irlandeses como diocesanos, se convirtieron en parte de la familia durante su tiempo en Abejales. El compromiso religioso de Héctor y su esposa fue tan profundo que, el 16 de noviembre de 1983, celebraron su matrimonio eclesiástico después de décadas de convivencia. Una Tragedia que los Marcó La vida de la familia Zambrano Bolívar sufrió una gran pérdida cuando su hijo Henri Nelson, inspirado por el compromiso religioso de sus padres, decidió entrar al sacerdocio. Trágicamente, sufrió un accidente automovilístico en el seminario diocesano Santo Tomas de Aquino de Palmira y falleció el 18 de abril de 1984. Un Nuevo Emprendimiento Héctor también tenía una pasión por la radiocomunicación y, en 1973, obtuvo el título de operador de estación de aficionados clase B. Esta experiencia le serviría para asumir la primera oficina de CANTV cuando los teléfonos llegaron masivamente a Abejales en 1980. Luego, alquilaría su restaurante a otra recordada y querida figura del pueblo, "María Panadera". Junto a su familia, atendería la oficina de CANTV hasta 1990, cuando decidió comprar y dedicarse a una pequeña granja que llamó "La Carolina y la Blanquita". La Partida de Abejales Finalmente, con la mayoría de sus hijos en San Cristóbal, Héctor decidió en 1993 vender sus propiedades y mudarse a la población de El Abejal de Palmira, donde vivió hasta su partida a la eternidad el 1 de abril de 2010. Su amada esposa Victoria lo siguió el 17 de diciembre de 2019. Héctor siempre sintió gratitud por el pueblo donde nacieron y sacó adelante a sus hijos. En Abejales, Héctor Zambrano, "Matagatos", siempre será recordado con cariño y gratitud por su generosidad y virtudes. Su legado perdurará en la memoria de una comunidad que tuvo el privilegio de contar con un hombre dedicado al servicio de los demás y a la construcción de un mejor lugar para todos.

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