viernes, 6 de noviembre de 2026

Abejales y sus abejas: una aclaratoria histórica

Por: Bernardo Zinguer
Durante años se ha asociado el nombre Abejales con la Apis mellifera, conocida como abeja europea o doméstica. Esta idea se ha reforzado mediante logos, afiches y relatos escolares donde aparecen colmenas de celdas hexagonales. Sin embargo, cuando se vuelve a la fuente original del topónimo, esa asociación no se sostiene. Antes de avanzar, es importante aclarar que esta investigación no tiene como propósito desestimar ni restar valor a la Apis mellifera, cuya relevancia en la polinización, la producción de miel y su aporte a los sistemas agrícolas y ecológicos es ampliamente reconocida. El objetivo de este trabajo es exclusivamente histórico y etnográfico: Precisar, a partir de las fuentes fundacionales y del análisis biológico, cuál fue el tipo de abejas que dio origen al topónimo «Abejales», corrigiendo una asociación posterior que no se corresponde con la descripción original del hecho. El origen del nombre está claramente registrado en el testimonio del forjador del pueblo Emeterio Ochoa, quien, ya anciano, relató a la prensa regional en 1985 un hecho ocurrido durante la apertura de la trocha de la Gran Carretera Occidental. Aunque Ochoa lo situó en 1918, hoy puede precisarse que el suceso ocurrió en 1920.[1] Según su relato, mientras el ingeniero Eduardo Villanueva trazaba la carretera desde el Filo del Toro hacia el campamento que orientaba la vía a Pregonero, al realizar la tumba del monte se encontró un viejo madero que, al ser rajado, dejó al descubierto numerosos puntos de entrada que servían de acceso a una gran cantidad de abejas, [2] correspondientes a un nido establecido en el interior del tronco. Ese detalle, aparentemente simple, es clave. La descripción de nidos de abejas alojados dentro de la madera descarta con bastante claridad a la Apis mellifera, ya que en esta especie la entrada es más expuesta, presenta un acceso visible en la superficie de la madera. Además, el testimonio no menciona panales abiertos y expuestos, ni comportamiento defensivo, rasgos característicos de esa abeja melífera. Por el contrario, la descripción coincide plenamente con el comportamiento de las abejas sin aguijón (ASA), propias del neotrópico, conocidas popularmente en el Táchira como angelitas, ericas, guanotas, pegones, entre otros nombres locales. Estas abejas nidifican en cavidades naturales de troncos y ramas, y se caracterizan por presentar pequeños orificios de entrada, a veces múltiples, visibles externamente y conectados a cámaras internas. Para validar esta interpretación se consultó al investigador y profesor universitario Félix Moreno Elcure, autoridad regional en el estudio de estas especies, quien, a partir de los datos aportados por el testimonio de Ochoa, concluye lo siguiente: “La expresión ‘numerosos huecos’ o ‘puntos de entrada de abejas’ es característica de las abejas sin aguijón, lo que permite afirmar que la descripción corresponde a este grupo. La ubicación de Abejales, en una zona de transición entre el bosque seco tropical y el bosque húmedo tropical, según la clasificación de Holdridge, ofrece una vegetación diversa y abundante que favorece la presencia de distintas especies de abejas sin aguijón”. [3] En cuanto a la especie concreta, no es posible una identificación definitiva con los datos disponibles. No obstante, a partir del análisis técnico y del intercambio con el propio profesor Moreno y con el apicultor local Ramón Ali Bueno Zambrano, [4] puede afirmarse que las candidatas más probables, en su orden, pertenecen a los géneros Melipona, como Melipona favosa, Melipona compressipes, así como a Scaptotrigona y Tetragonisca, todos comunes en ambientes boscosos y rurales del occidente tachirense. Desde un punto de vista riguroso, lo prudente es referirse a abejas sin aguijón, pertenecientes al grupo de los meliponinos, sin forzar una identificación taxonómica cerrada. Estas abejas eran bien conocidas por campesinos y trocheros bajo el nombre de abejas de palo, y su miel, llamada miel de palo, se distinguía claramente de la miel de Apis mellifera por su mayor contenido de humedad, su sabor más ácido y complejo, y por sus reconocidas propiedades antibacterianas y medicinales. Tradicionalmente fue empleada para afecciones respiratorias, heridas, enfermedades de los ojos, infecciones, preparación de licores y como fortalecedor general. Sobre su uso en tratamientos oftálmicos, resulta pertinente recordar que el etnógrafo tachirense Luis Felipe Ramón y Rivera, junto con su esposa Isabel Aretz, recorrió el estado a finales de la década de 1950 recopilando creencias y saberes populares. El sur del Táchira fue objeto de sus estudios, cuyos resultados quedaron plasmados en obras fundamentales como Folklore tachirense, donde se recoge el siguiente testimonio: “Sacan miel de unas colmenas que forman unas abejas chiquitas llamadas angelitas. Se echan gotas de esa miel en los ojos, con lo cual creen curar las cataratas”. [5] En conclusión, desde el punto de vista biológico, etnográfico e histórico, las características descritas en el testimonio fundacional de Abejales se corresponden plenamente con las abejas sin aguijón propias de la zona. El topónimo Abejales, ciudad capital del municipio Libertador, del estado Táchira, se explica por la presencia visible y abundante de estas abejas en el paisaje natural local. [1] Contrastado este testimonio oral con los informes de las Memorias del Ministerio de Obras Públicas, pude precisar que el hecho que fijó el zootopónimo Abejales ocurrió en el año 1920. No obstante, se trata de una fijación geográfica del nombre y no del año de fundación del asentamiento humano. [2] Diario Católico (San Cristóbal, Venezuela), 24 de agosto de 1985, 8-9. [3] Félix Moreno, agroecólogo y especialista en desarrollo rural sostenible, comunicación personal (correo electrónico), 28 de enero de 2026. [4] Ramón Ali Bueno Zambrano, apicultor local, comunicación personal (vía telefónica), 27 de enero de 2026. [5] Luis Felipe Ramón y Rivera e Isabel Aretz, Folklore tachirense, tomo II, vol. III, Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses, Caracas, Editorial Arte, 1961, p. 38. Este artículo se publicó originalmente en la revista Táchira Histórica San Cristóbal - Año 7 - Nº 24. Marzo 2026

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