sábado, 31 de octubre de 2026

VÍCTOR LINO GÓMEZ PÉREZ

VÍCTOR LINO GÓMEZ PÉREZ El Cobre lo vio nacer, La llovizna lo despidió (A 104 años de su nacimiento). Por: Bernardo Zinguer.
SEMILLA ANDINA Su nombre de pila fue José Víctor Lino Gómez Pérez. Nació en la población de El Cobre, Táchira, el 2 de diciembre de 1921, hijo de Juan Bautista Gómez y Balbina Pérez de Gómez. Cursó la primaria en la Escuela Graduada de su pueblo; antes de su apertura pasó dos años en el Seminario Diocesano de San Cristóbal. Ingresó a la Escuela Normal de San Cristóbal en 1939 y se graduó de Maestro de Educación en 1945, promoción “José María Vargas”. LA SIEMBRA EN CAPACHO VIEJO Hasta 1945, Capacho Libertad (Capacho Viejo) tenía escuela sólo hasta tercer grado; para completar la primaria había que ir a Capacho Independencia (Capacho Nuevo). A finales de ese año se creó la Escuela Graduada con los seis grados, se contrató nuevo personal y se nombró director al normalista recién egresado Víctor Lino Gómez Pérez, quien además quedó a cargo de cuarto grado. Al año siguiente siguió con el mismo grupo en quinto y luego en sexto. Ya en su vejez, uno de aquellos alumnos me lo dijo sin vueltas; “Fueron mil días de trabajo intenso y fructífero que definieron nuestro perfil humano y nos marcaron para siempre”. Su acción combinó disciplina, lectura y cultura viva. Puso en marcha el periódico mural quincenal Rayo de Luz; instituyó actos culturales cada viernes a las 11:00 de la mañana; abrió sesiones mensuales en el Centro Asociación Libertad; formó comités estudiantiles y promovió deporte, música y teatro. Cambió el caletre por la lectura comprensiva y el comentario crítico; exigía que cada alumno explicara con sus palabras lo aprendido, fortaleciendo la expresión oral y escrita. Acercó la escuela a la naturaleza; pidió un herbario escolar y dejó tareas de clasificación de plantas; impulsó huertos, oficios y artesanías, y abrió la puerta a los saberes del pueblo. Una semana, los niños iban con Luis Francisco Márquez Angulo, telegrafista del pueblo y primo de Nemesio Parada, a aprender clave Morse; otra la dedicaban a la alfarería y a la talla de madera. Además, promovió visitas e intercambios con otros planteles, encendió la curiosidad por la poesía y la música, y fundó una pequeña compañía teatral. Con visión de futuro, fundó la biblioteca escolar y escribió a ministerios y agregadurías culturales, consiguiendo donaciones y, al llegar el grupo a sexto grado, los muchachos contaban con 3.565 volúmenes de todas las áreas del saber. LA HORNADA DE CAPACHO De esa camada pionera, varios muchachos de un Capacho humilde se abrieron camino, a pulso, en la vida profesional. Destacan los hermanos Osorio Colmenares, huérfanos de padre, amparados junto a su madre por las hermanas Velasco Calderón y apoyados por el sacerdote Rafael Ángel Eugenio, así como por el profesor Víctor Lino. Fueron los primeros profesionales de Capacho Viejo en sus disciplinas: Amancio Enrique, médico veterinario (n. 26-09-1929; f. dic. 2020); Otto Edmundo de Jesús, médico endocrinólogo y anestesiólogo (n. 03-04-1930; f. 06-11-2009); Jorge Antonio, médico internista (n. 13-06-1934; f. 19-12-2022); y Fabio Aquiles, ingeniero electricista (n. 07-11-1935; f. 03-12-2006). Jorge Antonio, el último de la “saga osoriana” en trascender, me relató su historia familiar y dejó testimonio del sello de carácter y estudio que les imprimió “el profesor Víctor Lino”, junto al padre Rafael Ángel Eugenio. ROSA ELENA Y VÍCTOR LINO: CASA Y CAMINO El 27 de diciembre de 1947, con 26 años, Víctor Lino Gómez Pérez contrajo matrimonio en San Cristóbal con su colega Rosa Elena Carrero Contreras (22 años), natural de Santa Ana (municipio Córdoba), con quien compartiría el resto de su vida y formaría una familia compuesta por Víctor Augusto, Josué Guillermo y Sonia. MAESTRO CAMINANTE POR EL TÁCHIRA El 26 de febrero de 1947 asumió la dirección de la Escuela “Francisco Antonio Guerrero” en Seboruco. Ese mismo año, el 5 de diciembre de 1947, pasó a la Escuela Federal “Rafael Rangel” en Táriba, y el 1 de abril de 1948 fue designado director de la Escuela “Simón Bolívar” en San Cristóbal. El 1 de octubre de 1948 lo nombraron director fundador del Grupo Escolar “Estado Miranda” en Capacho, Independencia. Más tarde, el 1 de octubre de 1951, se encargó de la Escuela “Carlos Rangel Lamus” (San Cristóbal); poco después renunció para dictar Ciencias Biológicas en el Instituto de Comercio “Alberto Adriani”, por invitación del Dr. Neftalí Duque Méndez, tras la jubilación del Prof. Gustavo Nieto. Allí llegó a subdirector y permaneció hasta 1958. NUEVA TIERRA, NUEVAS RESPONSABILIDADES En septiembre de 1958 el Ministerio de Educación lo nombró director fundador del Instituto de Comercio “Andrés Bello” (Maracay), cargo que ejerció hasta morir. En la Federación Venezolana de Maestros fue vicepresidente y, por ausencia del titular, presidente encargado; al año siguiente resultó electo presidente por amplia mayoría y se mantuvo al frente de la organización hasta el final de su vida. Siempre buscó formación continua; es así como en julio de 1962 cursó un programa para directores en Caracas; luego, entre julio y septiembre de 1963 realizó en Valencia estudios de Educación Distributiva, Educación y Estudios Ocupacionales, auspiciados por la Alianza para el Progreso y el Ministerio de Educación Nacional.
LA TRAGEDIA DE LA LLOVIZNA Y EL LUTO NACIONAL La XIX Convención Nacional de la Federación Venezolana de Maestros se instaló el 21 de agosto de 1964 en el salón Cuyuní de la Siderúrgica del Orinoco (Puerto Ordaz), con 500 delegados efectivos y 300 fraternales. Víctor Lino asistió como presidente de la seccional Aragua. El domingo 23 de agosto, durante una actividad de confraternidad en el Parque La Llovizna, un puente colgante de madera cedió por exceso de peso. Decenas de personas cayeron al río Caroní; la tragedia estremeció al país. El número de víctimas varía según las reseñas; unas hablan de 37 maestros, otras elevan la cifra a 50, entre docentes, familiares y turistas. Por el Táchira, estaría presente el profesor Gonzalo Méndez y su hijo, quienes perecieron en ese evento. Además de otros docentes tachirenses que como Víctor Lino se encontraban radicados en varios estados del país.
LA HORA DETENIDA El reloj de pulsera de Víctor Lino se detuvo a las 11:05 a. m., hora de la caída. Su cuerpo fue encontrado el 24 de agosto en una de las márgenes del río Caroní e identificado por ese reloj y por el anillo de graduación obsequiado por sus alumnos. Fue sepultado en Maracay, ciudad desde la cual dirigía el Instituto “Andrés Bello”. El Gobierno decretó tres días de duelo nacional y el Ministerio de Educación ordenó erigir, en cada estado, escuelas con el nombre de los maestros caídos. La asamblea magisterial acordó levantar un monumento en el sitio del suceso. LO QUE NOS DEJÓ Víctor Lino Gómez Pérez tenía apenas cuarenta y dos años. Aquel niño de mente inquieta y preclara, nacido en la población de El Cobre, vivió el hecho educativo de verdad; aprender haciendo, con el estudiante como protagonista y no como simple receptor. Su manera de enseñar marcó la vida de quienes estuvieron bajo su égida; aun en las postrimerías de sus días, muchos lo recordaban como el maestro que dirigía con autoridad serena y amor por la lectura. No se quedó en el aula: convirtió huertos, talleres, el telégrafo, la poesía, la música y el teatro en espacios de aprendizaje. Donde estuvo dejó planteles ordenados, equipos docentes en marcha y muchachos con hambre de saber. En el Táchira lo recuerdan por fundar y ordenar; en Maracay, por levantar un instituto comercial moderno; en la Federación Venezolana de Maestros, por su firmeza gremial. En suma, un formador de carácter que apenas comenzaba a profundizar su liderazgo magisterial. Esta reseña biografía fue publicada originalmente en Revista Táchira Histórica N.º 23. diciembre 2025 FUENTES CONSULTADAS: “Por el reloj y un anillo identificaron al profesor Gómez Pérez”. En: El Nacional (Caracas), 1964. Revista Hermes, núm. 63 (noviembre de 1964). Osorio Colmenares, Jorge Antonio. Comunicación personal, 2020. Reinoso, Víctor Manuel. “Crónica sobre la tragedia de La Llovizna”. En: Élite, edición especial, 1964. Fuentes, Jesús. “La Llovizna”. En: Diario de Guayana, 2015.

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