sábado, 31 de octubre de 2026

El Tiesto de las Arepas

Por: Bernardo Zinguer
Durante generaciones, en el Táchira, el término tiesto designaba el utensilio de arcilla en el que se asaba la masa de maíz para preparar nuestro pan americano: la arepa. Aunque en las últimas décadas hemos preferido la palabra budare, quizá como parte de una reconciliación con nuestros ancestros aborígenes, antaño el uso del término tiesto era común entre nuestros abuelos. La palabra tiesto proviene del latín testum, que significaba vasija de barro. En español, originalmente hacía referencia a un fragmento de cerámica rota, pero con el tiempo su significado se amplió para designar macetas y otros recipientes utilizados para el cultivo de plantas. Sin embargo, en el Táchira, cuando el vocablo tiesto iba acompañado de su función, no había lugar a dudas: el tiesto de las arepas. Es probable que, en sus inicios, el término se aplicara a fragmentos de utensilios rotos reaprovechados para cocinar, pero con el tiempo comenzaron a fabricarse piezas específicas para asar arepas, tal y como lo documentaron Luis Felipe Ramón y Rivera e Isabel Aretz en El folklore tachirense. El Tiesto como Budare Andino El tiesto en el Táchira fue el equivalente al budare en otras regiones de Venezuela. Se trataba de una plancha de barro cocido que servía para cocer arepas, carnes y otros productos tradicionales. Su fabricación era un arte transmitido de generación en generación, con técnicas que se mantuvieron casi inalteradas a lo largo del tiempo. La elaboración de estos tiestos comenzaba con la selección de una greda especial extraída del cerro El Rincón por las alfareras de San Antonio, en la quebrada San José del Municipio Jauregui, así como en los cerros de La Carbonera y Lomas Bajas, donde el barro era cuidadosamente procesado para eliminar impurezas y garantizar su resistencia al fuego. Proceso de Fabricación del Tiesto Hacer un tiesto requería destreza y paciencia. Primero, la greda se limpiaba y se amasaba con agua hasta obtener una consistencia adecuada. Luego, la mezcla se extendía sobre moldes rústicos, a menudo hechos con ruedas viejas de hierro o calderos rellenos de ceniza y bagazo de caña. Una vez moldeado, el tiesto se dejaba secar al sol y posteriormente se sometía a un proceso de curado en el fuego para incrementar su resistencia. El Ritual del Curado Antes de ser utilizado, el tiesto debía ser "curado", un procedimiento esencial para fortalecer su estructura y mejorar su durabilidad. Para ello, se calentaba progresivamente en un fogón mientras se untaba con sebo o panela. También era común tostar café en su superficie antes del primer uso, lo que ayudaba a darle mayor dureza y propiedades antiadherentes. Luego, se limpiaba con una tusa o con un trapo blanco sin mojarlo. Solo entonces quedaba listo para su uso. El Fin de una Tradición El tiesto fue un elemento fundamental en la gastronomía tradicional tachirense. Aunque su uso principal era la cocción de arepas, también servía para preparar otros alimentos. Sin embargo, con el tiempo, la mayor capacidad de conducción del calor y la durabilidad del metal –que no se quebraba como la arcilla– hicieron que los budares metálicos desplazaran casi por completo a los tiestos de barro. Hoy, el uso del tiesto ha quedado prácticamente en el olvido, aunque algunas abuelas aún llaman tiesto a los budares de metal, manteniendo viva la memoria de este antiguo utensilio de la cocina andina. Imagen Referencial: 📷 Tiestos en proceso de secado. Quebrada San José, cerca de La Grita, del mismo texto citado.

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