sábado, 31 de octubre de 2026

El doctor Aarón Toledano: una eminencia médica en el Táchira

Por: Bernardo Zinguer
En el estado Táchira han dejado su huella numerosas personalidades judías que contribuyeron al desarrollo de la región. Entre ellas, en el campo de la medicina, resalta con especial admiración la figura del doctor Aarón Toledano Mamán, recordado por colegas, estudiantes y pacientes como “una eminencia”. Nació el 1° de diciembre de 1926 en Safed, Eretz Israel, bajo el Mandato Británico, en tiempos marcados por tensiones y violencia entre las poblaciones judía y árabe. En 1929, los pogromos en Safed y Hebrón dejaron un saldo trágico que empujó a sus padres, Aholeab Pinhas Toledano y Margarita Mamán, a emigrar a Venezuela en busca de seguridad. La familia alternó su residencia entre Maracaibo y San Cristóbal, donde terminaron estableciéndose comercialmente en la Carrera 6, entre calles 7 y 8, cerca de la Plaza Bolívar. Como era común en aquella época, eran conocidos simplemente como “turcos”, apelativo generalizado para los judíos sefardíes llegados del Medio Oriente. Aarón cursó buena parte de su bachillerato en el Liceo Simón Bolívar de San Cristóbal. En 1944 inició estudios de medicina en la Universidad de Los Andes, los cuales culminó en la Universidad Central de Venezuela, donde egresó como médico cirujano en 1950. Al año siguiente obtuvo el título de doctor en Ciencias Médicas. Comenzó su carrera médica en los hospitales rurales de Rubio y La Grita. Fue en esta última ciudad donde conoció a la joven enfermera Ramona Pulido Guerrero, con quien tuvo a su primer hijo, Hilarión Pulido, hoy economista, escritor, historiador, profesor universitario y miembro de la Academia de Historia del Táchira, con siete libros publicados. Posteriormente viajó a los Estados Unidos para realizar estudios de posgrado en la Universidad de Harvard. A su regreso, ya se había inaugurado el moderno Hospital Central de San Cristóbal, construido durante el gobierno de Marcos Pérez Jiménez. Allí se incorporó como médico cirujano y fue designado jefe del Departamento de Cirugía. Desde esa posición, introdujo las técnicas y conocimientos adquiridos en el exterior, y convirtió al hospital en referencia para todo el suroccidente venezolano. Bajo su impulso, se organizaron congresos, simposios y jornadas científicas que fortalecieron el quehacer médico regional. El doctor Toledano también trabajó en el Seguro Social y se caracterizó por su atención sabia y desinteresada. Practicó activamente la tzedaká (justicia social), ayudando sin distinción a quienes más lo necesitaban. Su vocación docente también fue notable. Fue profesor de la Universidad de Los Andes y de la Escuela de Enfermería, donde es recordado por su claridad pedagógica y dominio en la enseñanza de las ciencias médicas. Asimismo, formó parte de la Sociedad Venezolana de Cirugía y de la Academia de Medicina del Estado Táchira, instituciones en las que dejó aportes significativos. Contrajo matrimonio con Esther Abadí, con quien formó un hogar ejemplar y tuvo cuatro hijos: Aholeab (Abi), Jacobo, Dina y Miriam. La familia fue activa en la vida comunitaria judía de San Cristóbal, y Aarón figuró entre los donantes que hicieron posible la adquisición del terreno donde se estableció el cementerio de la colonia hebrea. Después de más de dos décadas de ejercicio profesional en el Táchira, se trasladó con su familia a Caracas, tras ganar por concurso el cargo de jefe del Departamento Quirúrgico del recién inaugurado Hospital General del Oeste. Desde allí diseñó y dirigió los programas de pregrado y posgrado vinculados a la Universidad Central de Venezuela, consolidando su prestigio nacional. Pese a la distancia, nunca dejó de lado su vínculo con el Táchira. Su casa en Caracas fue refugio para muchos coterráneos que llegaban en busca de orientación médica o académica. Siempre tuvo la disposición de ayudar a quienes tocaran a su puerta. En 2002 recibió un homenaje en el Hospital Central de San Cristóbal. La doctora Mariela Matamoros, una de sus discípulas, fue la oradora de orden y destacó su brillantez científica y calidad humana. Durante el acto se reinauguró el área quirúrgica del hospital, que hoy lleva su nombre. Su imagen también quedó plasmada en un mural conmemorativo que rinde tributo a una época dorada de la medicina tachirense. Falleció en 2010, a los 83 años. A modo de epílogo, vale la pena reproducir el obituario publicado por sus colegas y amigos:
“Participamos con inmenso pesar la partida del maestro, doctor Aarón Toledano, patriarca de la medicina nacional, venezolano del mundo, forjador de un movimiento generacional, médico cobijado bajo un inmaculado manto de integridad, equidad, conocimiento, respeto y tolerancia. Él nos enseñó un camino sin odio ni discriminaciones, nos mostró para siempre una medicina de calidad que abarca a todos.”
Leyenda de imágenes Fotografía familiar: Comunidad Judía de San Cristóbal, ca. 1950. Sentado al fondo, Aholeab Pinhas Toledano; de pie a la derecha, Margarita Mamán de Toledano. A su lado, Aarón Toledano (anteojos claros) y su hermano David Toledano (anteojos oscuros), médico cardiólogo. Aviso de prensa: Diario Católico, enero de 1956. Anuncio de sus servicios profesionales. Placas conmemorativas: Sexto piso del Hospital Central de San Cristóbal. Mural homenaje: Retrato del Dr. Aarón Toledano en el mural del área quirúrgica del Hospital Central de San Cristóbal. Fuente consultada: Abraham Krivoy. Médicos de ascendencia judía en Venezuela. Caracas: Editorial Ateproca, 2010. Publicado originalmente en el Nuevo Mundo Israelita, el semanario de la comunidad judía de Venezuela

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