sábado, 31 de octubre de 2026

Cuando “El Cordobés” estuvo preso en la cárcel de Abejales

Por: Bernardo Zinguer ¡Se fugó el cordobés, el torero estaba preso en Abejales! La noticia corrió de boca en boca en la fresca mañana del 22 de octubre de 1963. En el pequeño pueblo de Abejales ya se habían enterado de que había un torero tras las rejas, pero cuando preguntaban por el nombre provocaba sorpresa. —¿Cuál torero? —El Cordobés. Muchos pudieron pensar inmediatamente en Manuel Benítez, la gran figura española que por aquellos años llenaba plazas y ocupaba titulares en toda Hispanoamérica. La tauromaquia vivía entonces una de sus épocas de mayor popularidad y los nombres de los toreros famosos eran conocidos incluso en los pueblos más apartados. Pero el personaje de esta historia era otro. Se trataba de Carlos Eduardo “El Cordobés”, un colombiano vinculado al mundo taurino, aunque no como matador de toros. Sino como banderillero, una categoría que forma parte de las cuadrillas encargadas de auxiliar al matador durante la lidia. Dentro del lenguaje taurino, los banderilleros forman parte de los llamados toreros de plata, denominación que proviene de los adornos plateados que llevan en sus trajes de luces, a diferencia de los matadores, cuyos trajes utilizan bordados de oro. Aquel Carlos Cordobés nada tenía que ver con la célebre dinastía taurina española. Todo indica que el apodo que se había colocado hacía referencia a su origen en el departamento colombiano de Córdoba, una región donde la tradición ganadera y taurina tenía una presencia importante. Lo cierto es que, para octubre de 1963, el Cordobés colombiano se encontraba detenido en la Comandancia de Policía de Abejales. Según informó el periódico El Centinela, había sido arrestado porque lo solicitaban los tribunales de Caracas, aunque las notas periodísticas de la época no precisaban el delito que se le atribuía. Sin embargo, el testigo Leonel Durán, quien conoció personalmente al personaje, aclara el misterio: el motivo de la orden judicial de la Policía Técnica Judicial (PTJ) era que el banderillero se había autosecuestrado antes de una presentación en el Nuevo Circo de Caracas como una estrategia de publicidad y promoción para impulsar su carrera. Durán define a Carlos como "un excéntrico al que le gustaba llamar la atención" y recuerda, además, la ocasión en que el pintoresco sujeto pretendió llegar a una plaza de toros lanzándose en paracaídas. De acuerdo con la información publicada, el colombiano había sido detenido cuando se desplazaba por la región con dirección hacia Santa Bárbara de Barinas. Mientras permanecía recluido en el pequeño retén policial de Abejales, esperaba ser entregado a una comisión que lo conduciría a la capital para responder ante la justicia. Sin embargo, el torero quería capotear esa situación. Durante la madrugada del 22 de octubre, el Cordobés aprovechó cuando el agente de policía descuidó la vigía y se quedó dormido sobre una silla en un pasillo del cuartel policial, circunstancia que aprovechó el torero para volarse del retén violentando un candado con algún instrumento poderoso para poder escapar con mucho cuidado. La fuga causó revuelo. No era frecuente que un detenido lograra evadirse de aquella manera de una dependencia policial. Las autoridades iniciaron de inmediato su búsqueda, convencidas de que podía haber tomado rumbo hacia territorio barinés. La noticia apareció en la edición del 23 de octubre de El Centinela bajo un titular llamativo: “Se fugó sensacionalmente el torero Carlos Cordobés”. El periódico describía con detalle la evasión y señalaba que el prófugo era buscado activamente por distintos organismos de seguridad. La libertad de Cordobés, sin embargo, duró poco. Tres días después, una comisión de la Guardia Nacional logró localizarlo en Santo Domingo, donde permanecía oculto en una vivienda cercana a la alcabala militar. El operativo puso fin a una búsqueda que había movilizado a efectivos policiales y militares en varias localidades de la región.
La edición del 26 de octubre de El Centinela informó sobre la recaptura bajo otro titular destacado: “Fue recapturado el banderillero colombiano Carlos Cordobés”. Según el reporte, el detenido fue trasladado a San Cristóbal para ser puesto a disposición de la Policía Técnica Judicial, organismo encargado de remitirlo posteriormente a Caracas. Esta curiosa historia quedó reflejada en las páginas de El Centinela de los días 23 y 26 de octubre de 1963, así como en Vanguardia del 27 de octubre de ese mismo año. Imagen de acompañamiento elaborada mediante IA como apoyo visual del contenido. Digitalización de archivo Doménico Andrade

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