sábado, 31 de octubre de 2026

Liceo de Abejales Reseña de sus inicios y primera promoción

Por: Bernardo Zinguer
El sueño educativo de Abejales comienza en la mayor precariedad. El 1.º de octubre de 1946 se fundó la Escuela Unitaria Mixta N.º 08, donde una sola maestra atendía todos los grados. Aquella primera preceptora fue Maximina Pernía Mora de Carrero, recordada como la primera maestra del pueblo. Bajo su guía, en una construcción de bahareque y con recursos mínimos, los niños de Abejales iniciaron un camino que con el tiempo abriría las puertas a la educación media. En 1963 la vieja escuela unitaria que ya había mejorado su estructura física y matricula, dio un salto importante: pasó a ser escuela graduada, es decir, cada grado con su propio maestro, y recibió su epónimo oficial: Escuela Estadal Graduada “Francisco de Borja y Mora”. Con esto se resolvía, al menos en parte, la formación básica de los muchachos. Pero apenas resuelta esa necesidad surgió otra, igual de urgente: ¿qué hacer con los jóvenes que terminaban la primaria y no tenían cómo continuar estudios de bachillerato? Desde 1969 la propia muchachada empezó a alzar la voz. En los reinado feriales y patronales, aprovechando la vitrina de la prensa regional, las candidatas pedían abiertamente una escuela artesanal o de oficios, un liceo para Abejales y el ramal de carretera que uniera Abejales con Punta de Piedra. Las fiestas servían tanto para coronar reinas como para reclamar derechos, y el pueblo fue entendiendo que sin liceo muchos jóvenes quedarían rezagados por falta de recursos para ir a estudiar a otras ciudades. En ese ambiente de reivindicación nació el Comité Pro-Liceo Abejales, el comité quedó integrado de la siguiente manera: Emeterio Ochoa, presidente; Juan Semidey, vicepresidente; profesor José Guillermo Huérfano, coordinador; Manuel Grazia, cultura y propaganda y secretario de finanzas; Félix José Ortega y Antonia María Maldonado, secretaria de actas y correspondencia. Manuel Grazia explicaba a la prensa que en la localidad había cerca de 200 muchachos sin poder continuar estudios porque no existía instituto de educación media y las familias no contaban con recursos para enviarlos a otra parte. El liceo, insistía, permitiría que los jóvenes egresados de las escuelas de primaria siguieran estudiando sin abandonar su pueblo. Pocas semanas después, otra reseña periodística, firmada por Marcelino Valero, anunciaba que “este mismo año podría iniciar actividades el liceo pedido para Abejales”. El Comité Pro-Liceo preparó una reunión con el supervisor de Educación Secundaria, profesor Beltrán Gutiérrez, a quien se le presentaría el censo escolar con los alumnos egresados en los años lectivos 1968–1969 y 1970–1971 de las escuelas de Abejales, Punta de Piedra, El Pinal, Puerto Nuevo, El Milagro, El Cantón y Guaimaral. También se le mostraría el local donde funcionaría provisionalmente el liceo conseguido por la comunidad y el terreno previsto para su futura sede propia donado por Emeterio Ochoa. Grazia señalaba que las gestiones iban bien encaminadas, que altos funcionarios se habían comprometido con la causa y que el liceo era clave para que la juventud del Sur del Táchira se incorporara a los planes educativos del país y mejorara sus condiciones de vida. Incluso el gobernador del estado, doctor Jorge Francisco Rad Rached, prometió, a través del Ministerio de Obras Públicas, la construcción de una cancha de básquetbol, que también serviría para voleibol, destinada al uso de los estudiantes del liceo por fundarse.
Producto de las intensas gestiones el sueño, se concreta y ese mismo año escolar 1971–1972. Se crea el Liceo Isaías Medina Angarita, las autoridades nombran desde San Cristóbal al profesor Armando Noguera como primer director del nuevo liceo y designan el personal docente necesario. La comunidad, por su parte, responde de inmediato consiguen sillas, y varias cosas mas mientras viene la dotación oficial. Así, los muchachos censados, aquellos que por años aparecían como números en listas y peticiones, pueden por fin sentarse en un aula de educación media en su propio pueblo. Una vez asegurado el ciclo básico, la lucha comunitaria se orienta a completar el ciclo diversificado. Esta nueva batalla se intensifica en 1974 y concluye con éxito, dando origen a lo que en ese momento se conocía como ciclo combinado, que reunía tanto el ciclo básico común como las menciones de diversificado, permitiendo que el estudiante egresara ya como bachiller. En la conducción del plantel se fue escribiendo también una pequeña historia de liderazgos. Al primer director, Armando Noguera en el año escolar 1971–1972, le sucedió Luis Eladio Contreras en 1972–1973, luego Alfonso Peña en 1973–1974, y posteriormente Roberto Vivas, quien dirigió desde 1974 hasta 1978. A este último le correspondería la honra de coronar la primera promoción de bachilleres de Abejales, momento que marcó para siempre la memoria colectiva del pueblo. A mediados de 1978, con la primera promoción a punto de egresar, surgió una nueva preocupación. Muchos estudiantes de las aldeas cercanas enfrentaban serias dificultades para asistir a clases, debido a lo irregular del transporte y su costo, especialmente para los más pobres. De allí nació la campaña para la obtención de un autobús escolar, una vez más con la comunidad organizada detrás de un objetivo concreto. El esfuerzo dio frutos y se logró el vehículo, lo que facilitó la asistencia de alumnos procedentes de El Milagro, La Pedrera, Guaimaral, Puerto Nuevo, entre otras comunidades vecinas. Finalmente, en agosto de 1978, se graduó la primera promoción de bachilleres del liceo de Abejales, un acontecimiento que llenó de orgullo al pueblo entero. Los jóvenes que abrieron esta senda fueron: María Aurora Andrade Morales, Mauricio Becerra, Eddy Fronilde Casanova Depablos, José Agustín Castro Villamizar, Luis Alcides Colmenares Pérez, Miguel Ángel Contreras Roa, María Ramona Díaz Márquez, José Luciano Durán Mora, Horlando Márquez, Arcilio Moncada Zambrano, Pablo Nieto Aparicio, Inés Pernía Ramírez, José Gregorio Santos Hernández, Miguel Ángel Suárez Ramírez, José del Carmen Vitrago Márquez, Emma Vivas García y Eladio Zambrano Ramírez.
Los graduandos, acompañados por la profesora Leonor Vega, coordinadora de las actividades de esta primera promoción, organizaron actos culturales y acudieron a la prensa regional anunciando: “queremos hacer de nuestra graduación una fecha importante en el recuerdo de nuestros padres y profesores, en reconocimiento a la labor cumplida en nuestra formación”. Con esa primera cohorte de bachilleres, el pueblo de Abejales vio cumplido un anhelo largamente acariciado. Así quedó sellado un hito en la historia local, fruto del empeño de estudiantes, padres, autoridades y vecinos que, a punta de organización y terquedad andina, levantaron su escuela, conquistaron su liceo y abrieron a sus hijos el camino del progreso. Nota: Las imágenes tienen pie de foto, al ampliarla se puede leer la reseña ---- Investigación de archivo: Domenico Andrade y Bernardo Zinguer (Diario La Nación- Diario Católico) Datos de la primera promoción y directores: Disneyla Molina, ofrecidos en la institución.

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