sábado, 31 de octubre de 2026

El Chorote: Una Bebida Ancestral en los Andes

Por: Bernardo Zinguer
La primera referencia sobre esta bebida indígena en los Andes la aporta Fray Pedro Simón en sus Noticias Historiales, publicadas en 1627. En su relato, el fraile describe cómo los indígenas de las cordilleras preparaban el chocolate de una manera distinta a la de otras regiones. Según su testimonio, los granos de cacao se molían y la masa resultante se cocía a fuego lento con poca agua y sin ningún aliño. Al subir la manteca de cacao a la superficie, se añadía más agua caliente, especias, azúcar o miel. Este preparado, conocido como chorote, se bebía con la manteca flotando en la superficie. Algunos lo espesaban con harina de maíz y le añadían onoto. La bebida fue tan apreciada que, con el tiempo, los españoles y criollos refinaron su preparación, convirtiéndola en una auténtica delicia. En la misma línea, Don Tulio Febres Cordero también documenta la preparación del chorote en los Andes. Relata que, a diferencia del cacao común, las almendras de cacao se tostaban en un budare y se molían entre dos piedras, una de las cuales se mantenía caliente. A medida que se formaba la pasta, se aliñaba con jengibre, guayabita, culantro y otros ingredientes. Luego, se cocía y se endulzaba con azúcar o se disolvía en aguamiel o guarapo antes de volver a hervir. Aquellos que lo consumían sin azúcar lo llamaban chorote cerrero. Más allá de su exquisito sabor, el chorote era valorado por sus propiedades reconstituyentes, especialmente para ancianos y personas desnutridas. También se consideraba fundamental para la recuperación de la mujer después del parto, en el período conocido como la cuarentena. Durante esos cuarenta días, la madre debía consumir caldo de gallina y una taza diaria de chorote para recuperar fuerzas. Al finalizar la cuarentena, la pareja realizaba un ritual simbólico: rompían en el patio de su casa el recipiente de arcilla en el que se preparaba el chorote. Con el tiempo, el término chorote pasó a asociarse con dicho recipiente. Este acto festivo marcaba el fin del período de reposo y significaba que la mujer podía retomar la intimidad con su esposo. De ahí surgió la expresión "ya se rompió el chorote", utilizada en referencia al fin de la cuarentena.

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