sábado, 31 de octubre de 2026

Abejales, 5 de agosto de 1933. El día de fundación que escogió la memoria

Por: Bernardo Zinguer Hoy cumple Abejales noventa y tres años de aquel 5 de agosto de 1933 que el pueblo celebra desde hace algunas décadas como fecha de origen, y que este año pasó de costumbre a norma escrita. Conviene decir con claridad que se trata de una conmemoración y no de una fundación, aunque el contexto de ese año la hace enteramente verosímil. Abejales no tuvo acta de fundación. Ningún funcionario levantó documento, ninguna autoridad presidió ceremonia. Lo que hubo fue poblamiento, como bien lo refleja Walter Márquez en sus «Orígenes de Abejales», un caserío formado en torno al campamento caminero de la Gran Carretera Occidental, en el piedemonte, esa franja donde la montaña andina se deshace en el llano, dentro del Municipio San Antonio de Caparo del antiguo Distrito Uribante. Sí hubo, en cambio, un forjador, don Emeterio Ochoa, quien compró a Bartolomé Sánchez Pérez cincuenta hectáreas por mil doscientos bolívares. Aquel negocio se concertó por documento privado hacia 1932, papel firmado solo entre las partes, cuyo reconocimiento judicial no llegó sino el 2 de junio de 1953 y cuyo registro se cumplió el 16 de julio de ese año. Sobre ese papel, y no sobre otro instrumento, se repartieron después los solares del pueblo. Ahora bien, ¿de dónde sale entonces el 5 de agosto de 1933? El día procede de la tradición oral. Ochoa recordaba haberse establecido en el sitio en esa jornada, procedente de San Antonio de Caparo, y así lo recogió el segundo cronista de Abejales Efrén Sánchez en sus «Apuntes sobre el municipio Libertador», quien añade que la fecha consta en los libros de la municipalidad. Debemos advertir, sin embargo, que la mención impresa más antigua que hemos podido rastrear es la de la «Revista Andillana», edición 1, año 1, de julio de 1992, página 3, esto es, cincuenta y nueve años después del suceso. Y el propio Ochoa declaró a la periodista Orfilia Contreras S., en «Diario El Pueblo» del 24 de agosto de 1985, algo distinto: «Corría el año de 1932, aquí no había nada, absolutamente nada, llegué y me instalé». Frente a esa oscilación entre años vecinos, el examen de los papeles coetáneos resulta decisivo, y ahí reside la fuerza de la conmemoración. Consta en el Registro Subalterno del Distrito Uribante que ya el 16 de abril de 1933 Ochoa adquiría tierras en la zona. El 24 de julio, según nos recuerda Walter Márquez, se empalmaron las dos secciones de la Gran Carretera Occidental en el kilómetro 16 más 400 del río Caparo, y ese mismo día un automóvil conducido por Pablo Díaz González alcanzó el caserío y cruzó en chalana hacia Punta de Piedra. El 1.º de octubre, un informe del Ministerio de Obras Públicas sobre las reparaciones entre la Fila del Toro y el río Caparo mencionó el «puente de Abejales», primera comparecencia conocida del topónimo en documento oficial. El 17 de diciembre pasó por aquí la comitiva de la inauguración, rumbo a Maracay. Repare el lector en dónde cae el 5 de agosto: doce días después de abierto el tránsito y casi dos meses antes de que el nombre entrara en el registro oficial. Todo indica que un hombre resuelto a mudarse en firme escogería precisamente ese momento, cuando la vía quedaba transitable y el sitio empezaba a valer. La memoria no eligió una fecha al azar. Y aquí viene lo curioso. Aquella contradicción entre el año que dijo la tradición y el que dijo Ochoa a la periodista se explica porque el arraigo fue proceso y no acto. Un segundo testimonio del abogado Efrén Sánchez precisó que Ochoa se estableció primero por los lados de La Birmania, al norte del sitio actual, y solo después se trasladó a Los Corrales, en el barrio que hoy lleva su nombre, de manera que hubo dos tiempos y no uno. Cuál de los dos momentos recoge el 5 de agosto, si el arribo o la radicación definitiva en el casco del pueblo, es cosa que la fuente no precisa y que dejamos planteada. Si entendemos por origen el arranque del poblamiento efectivo, y no el acto jurídico privado ni la consolidación posterior, las demás candidatas ceden ante el cotejo. El año de 1932, el del negocio con Sánchez Pérez, documenta un hecho individual y dominical, sin papel coetáneo que nombre al caserío. El de 1935, que asigna el «Atlas del Estado Táchira», aporta el primer acto institucional radicado en el sitio, aunque fue salida administrativa dictada desde una cabecera en decadencia y su datación descansa en una retrospectiva de 1985. El bienio de 1940 y 1941, con el censo nacional y las actas del Registro Civil que subordinan vecindarios a la aldea Abejales, certifica la madurez y no el nacimiento. Solo 1933 reúne las tres cosas, el registro del nombre, el empalme de la vía y el tránsito inaugural. Que el poblado deba su forma a ese hombre lo dejó asentado José David Quintana Castro en la crónica diocesana de 1985: «Fue Don Emeterio Ochoa quien dio origen a la formación del Caserío vendiendo y regalando parcelas, donando para las calles, para la plaza pública, el cementerio y para la ubicación de la Capilla y la Casa Cural que después pasó a ser el Templo Parroquial». De modo que celebramos hoy una fundación simbólica, y este año la tradición quedó investida de forma legal. Según consta en la Gaceta Municipal Extraordinaria N.º 62 del Municipio Libertador, del 3 de agosto de 2026, el alcalde Renny Javier Rengifo Sánchez dictó el 30 de julio el Decreto 016-2026, que institucionaliza la conmemoración anual de la fundación de Abejales el 5 de agosto de cada año. Feliz aniversario a todos mis coterráneos abejaleños.
Y usted, paisano, ¿había escuchado en su casa alguna otra versión sobre la llegada de don Emeterio? Comente y comparta! Fuentes consultadas: Registro Subalterno del Distrito Uribante, 16 de abril de 1933, tomo 1, núm. 22, folio 26. Documento privado de venta de Bartolomé Sánchez Pérez a Emeterio Ochoa, reconocido ante el Juzgado del Municipio San Sebastián del Distrito San Cristóbal el 2 de junio de 1953 y registrado el 16 de julio de 1953, Registro Subalterno del Distrito Uribante, N.º 27, tomo I, folios 57-60. (Digitalización Alí Mora) Memoria del Ministerio de Obras Públicas, 1934, tomo I, p. 142. (Digitalización Walter Márquez) Dirección General de Estadística, Censo Nacional, 1941. José David Quintana Castro, «El pueblo católico de Abejales celebra hoy los 25 años de su Parroquia San Miguel Arcángel», «Diario Católico» (San Cristóbal), 24 de agosto de 1985, pp. 8-9. Orfilia Contreras S., «25 años de la erección canónica de la Parroquia de Abejales», «Diario El Pueblo» (San Cristóbal), 24 de agosto de 1985, p. A2. «Revista Andillana», edición 1, año 1, julio de 1992, p. 3. (Digitalización Efrén Sánchez) Efrén Sánchez, «Apuntes sobre el municipio Libertador» y «83 años de Abejales, 5 de agosto de 1933 – 5 de agosto de 2016» (tríptico, Abejales: Despacho del Cronista Municipal, 2016). Walter Márquez, «Orígenes de Abejales» (2022). «Atlas del Estado Táchira». Gaceta Municipal Extraordinaria N.º 62 del Municipio Libertador, 3 de agosto de 2026, Decreto 016-2026 del 30 de julio de 2026.

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